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Cambios Emergentes En La Producción Y El Consumo De Alimentos En El Departamento Del Atlántico: ¿Una Oportunidad De Innovación Transformativa?

En el Atlántico existe una oferta culinaria variada y una alta demanda de nuevas propuestas alimenticias que hacen de la gastronomía una industria en crecimiento. En el sistema alimentario se han identificado factores locales y del landscape que influyen en la relación hombre-naturaleza, –estilos de vida y alimentación saludables, cuidado personal, actividad física y revolución digital- y que han cambiado rutinas y prácticas de consumo, impulsados por ciudadanos más conectados, informados y conscientes. Así mismo, esto ha redundado en el surgimiento de movimientos preocupados por problemáticas ambientales y sociales, e intereses culturales.

Barranquilla es capital de encuentros sobre sostenibilidad en la industria gastronómica, un ejemplo de ello es “Sabor Barranquilla”, cuya versión 2017 se denominó “Pesca sostenible”; el IX Congreso Nacional de Restaurantes, que se tituló “Restaurantes Sostenibles”, los foros “Alimentarte” donde se han abordado estos temas; también se destacan redes como SlowFood -Organización internacional en contraposición al Fastfood y al Fastlife- que, en su capítulo Barranquilla, ha logrado reunir actores de la sociedad civil como consumidores, campesinos, chefs, restauranteros, médicos y fundaciones; para promover una nueva modalidad de producción y consumo de alimentos basada en la protección de la biodiversidad, la construcción de vínculos con productores y la preservación de sus tradiciones culinarias. Estas iniciativas también han propiciado actividades esporádicas de turismo cultural como las “rutas gastronómicas” y los “mercados campesinos” en donde los consumidores se abastecen al tiempo que interactúan con la producción hortofrutícolas o piscícolas.

“Si conoces el origen de tus ingredientes, sabes la calidad de ellos”

Las expectativas de la sociedad atlanticense representada en campesinos, empresarios, distribuidores, restaurantes, consumidores, agremiaciones, universidades y estado, están fundamentadas en que el consumo orgánico de alimentos acorta la cadena de suministro, porque para ello es fundamental el conocimiento del origen del producto, lo cual permite el acercamiento entre consumidor y productor. Sin embargo, la agricultura orgánica es un estadio superior a la agricultura tradicional, que exige la aplicación de avances científicos y tecnológicos para apuntar a la sostenibilidad, y las prácticas actuales no están orientadas a este propósito. Además, a nivel socio-cultural se hace prioritario demostrar que es rentable llevar a cabo alternativas de desarrollo sostenible en el agro, de manera que se revalúen las creencias ocasionadas por la prevalente improductividad de las actividades tradicionales de este sector.

Actualmente, en el Atlántico no existe una producción orgánica significativa, y en las pocas iniciativas existentes no se aplican buenas prácticas ni certificación de calidad, todo esto pese a que se han ejecutado programas diseñados desde el gobierno nacional e implementados a través de las autoridades locales[1], orientados a adecuación de tierras, entrega de insumos y asistencia técnica. No obstante, el creciente aumento de la demanda de productos limpios y frescos aún es una necesidad insatisfecha en la ciudad y una oportunidad para productores y nuevos emprendedores en el sector agropecuario para generar nuevas alternativas de practicas limpias y verdes.

Autores: Rodrigo Miranda, Jose luis Ramos.

Categories: Innovation

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