El coronavirus es un reto para los pequeños y medianos empresarios

Creado por: Lorenzo Zanello el 8 de Abril de 2020 a las 15:13


Los académicos suelen explicar las complejas dinámicas de las economías de mercado con dos conceptos; el flujo circular de la economía y la mano invisible. El primero ilustra cómo se relacionan los hogares (consumidores) y las empresas (productores); los hogares consumen lo que las empresas producen y las empresas para producir utilizan recursos de las familias, como el trabajo, generando un intercambio dinámico de dinero, bienes y servicios. Y la mano invisible, de la que hablaba Smith, fue su metáfora a la dinámica entre la ley de la oferta y la demanda en una económica de mercado para argumentar su capacidad de generar beneficios colectivos siguiendo la iniciativa privada. 

Hoy la pandemia por el COVID-19 está frenando la mano invisible, justamente reflejando el letargo en la dinámica entre oferta y demanda y el limitado movimiento de recursos y dinero en la economía. Esto representa una coyuntura sin precedentes para el tejido productivo del país, especialmente para los pequeños y medianos empresarios que están más expuestos a externalidades de este tipo. Como 9 de cada 10 empresas son pequeñas o medianas, y entre ellas generan el 80% de los empleos en Colombia (según el Ministerio de Trabajo); por eso cuando ellas paran, la dinámica económica y social se traumatiza fuertemente. 

Si la empresa no vende sus productos, no tiene ingresos, se queda ilíquida, se queda inoperante, despide trabajadores; lo que compromete su sostenibilidad. Si la familia no tiene ingresos por los despidos de las empresas, no pueden adquirir los bienes que necesita; lo que compromete su calidad de vida. El flujo circular puede ser vicioso, como en este caso donde la dinámica económica se reduce intencionalmente para salvar vidas (decisión loable que refleja el orden correcto de las prioridades, las personas antes que el dinero).

Por eso les presentamos algunos de los principales retos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas en esta coyuntura: 

Logístico 

– Abastecerse, producir, comercializar y transportar en medio de la crisis.
– Diseñar un plan de contingencia sin tener previsibilidad de la totalidad de medidas gubernamentales ni su temporalidad. 

Financiero 

– Viabilizar un flujo de caja con afectaciones en sus ingresos operativos, costos y gastos. 
– Honrar los compromisos contractuales, a nivel de empleo y de otras obligaciones.  

Humano

– Entender que las empresas están conformadas por personas y que su cuidado debe ser la prioridad.   
– Ser solidarios con mis proveedores y clientes, entendiéndose en una cadena de valor.  

Marca 

– Generar experiencias de valor en los clientes y usuarios entendiendo su coyuntura.
– Consolidar la marca ante los clientes y demás stakeholders para una posterior reactivación comercial.    

Estos son retos complejos que pondrán a prueba a los pequeños y medianos empresarios. Pero nunca olvidemos que Schumpeter resaltaba del empresario justamente su resiliencia y carácter innovador frente a la dinámica del mercado. 

Los invito a ser mesurados al emitir nuestro juicio de valor respecto al comportamiento de los ciudadanos que salen en medio de la cuarentena a rebuscarse y a las decisiones empresariales de las PYMES, cada persona y empresa vive una realidad financiera diferente y muchas no tienen margen de maniobra frente a una crisis sin precedentes.